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Puertas abiertas – #ConcretaMente

Puertas abiertas

Di Nadia Ayvar Iparraguirre*

 

Foto: da internet

Estos días de mi vida se llaman maratón. Estoy trabajando sin descanso, no paro, el tiempo que tengo para mí es el del transporte de regreso desde la oficina en la que hoy estoy hasta mi casa. Es ahí cuando reviso el whatsapp, cuando a las justas veo las últimas publicaciones de Facebook, o cuando acepto las etiquetas y post acumulados que mis amigas me hacen. He tenido la suerte de estar al otro extremo, he tenido la suerte de trabajar desde casa o desde un café; más aún, he tenido la suerte de no trabajar y dedicarme solo a mí por un tiempo.

Hace demasiados años la humanidad dejó de ser un cúmulo de civilizaciones aisladas, somos parte de un todo, co-dependientes, nos guste o no. Y nuestra prosperidad ya no se la debemos solo a nuestros ciudadanos, se la debemos al mundo.

¡Qué distinta puede ser la vida!, ¿no? La maratón que tengo este mes puede ser la vida regular de otra persona al otro lado del mundo. ¿Cómo negarle la posibilidad de cambiar esa realidad, de querer tener una vida que disfrutar?, ¿cómo cerrarle las puertas a alguien que desesperadamente necesita entrar? Es cierto, cada sociedad se ha ido forjando con esfuerzo, en los frutos prósperos de una sociedad está reflejado el esfuerzo de sus miembros. Es cierto, sí, pero ojo, no nos engañemos, ninguna sociedad se ha forjado sola. Hace demasiados años la humanidad dejó de ser un cúmulo de civilizaciones aisladas, somos parte de un todo, co-dependientes, nos guste o no. Y nuestra prosperidad ya no se la debemos solo a nuestros ciudadanos, se la debemos al mundo.

¿De dónde es la ropa que vestimos?, ¿de dónde vienen los alimentos que comemos?, ¿de dónde vienen los productos audiovisuales que consumimos?, ¿de dónde viene el combustible con el que nos movemos? Si rastrean toda la cadena de valor van a darse cuenta de que en la mayoría de los casos pasan por países con condiciones de vida ampliamente diferentes. La realidad es simple, cada una de nuestras decisiones alimenta una cadena, somos un sistema, estamos concatenados, no aislados. Somos uno.

Hace poco despedía en el aeropuerto a una de mis mejores amigas que se iba a vivir a Europa con su novio español; hace algunos años mi hermano hizo su MBA en Alemania; hace algún tiempo mi amigo se fue reforzar su inglés a Canadá; y mi amiga conoció a su esposo, un profesor de inglés estadounidense y residente en Perú. Hace mucho tiempo dejamos de ser de un solo lugar

Y esto se repite a personal. Hace poco despedía en el aeropuerto a una de mis mejores amigas que se iba a vivir a Europa con su novio español; hace unos meses conocí a un chico de Estados Unidos que era trotamundos, decidió pasar una temporada en Perú porque trabajaba con unas monedas virtuales y usaba mucha electricidad, y Perú le resultaba atractivo por el reducido costo de la energía; hace algunos años mi hermano hizo su MBA en Alemania; hace algún tiempo mi amigo se fue reforzar su inglés a Canadá; y mi amiga conoció a su esposo, un profesor de inglés estadounidense y residente en Perú. Hace mucho tiempo dejamos de ser de un solo lugar.  

ECUADOR-COLOMBIA-PERU-VENEZUELA-MIGRATION

Foto: AFP PHOTO / Luis ROBAYO

¿con qué autoridad moral le cerramos la puerta de nuestros países a esas personas que hoy están tocando nuestra puerta?
Me hace pensar mucho en la época de García (ex – presidente del Perú), cuando miles de peruanos huían de nuestro país en busca de sobrevivir y ayudar a sus familias a sobrevivir

Entonces, ¿con qué autoridad moral le cerramos la puerta de nuestros países a esas personas que hoy están tocando nuestra puerta?, más aún, si lo que tienen al otro lado no es solo exceso de trabajo sino hambre y muerte. Como en muchos países de Latinoamerica en Perú, mi país, hay muchos inmigrantes venezolanos, están huyendo por las condiciones críticas de vida que enfrentan. Aquí hay una polémica porque hay gente que está en contra de ingresen a Perú, en algunos casos los señalan y les ponen adjetivos. Generalizan el comportamiento de unos como si fuese el de todos. Me hace pensar mucho en la época de García (ex – presidente del Perú), cuando miles de peruanos huían de nuestro país en busca de sobrevivir y ayudar a sus familias a sobrevivir, y cuando también a nosotros nos han calificado negativamente. Parece que a veces olvidamos que ‘ese otro’ no es tan distinto de mí.

Como país el Perú ha recibido a los inmigrantes venezolanos. Es cierto que esta inmigración tiene un impacto, como cualquier cambio mueve los elementos de juego y nos obliga a reacomodarnos, y es ahí donde nosotros como individuos tenemos la oportunidad de ver el vaso medio lleno o medio vacío. Los cambios, a veces dolorosos, sirven para mirarnos, para re-enfocarnos, para reinventarnos.

A veces un cambio es lo mejor que nos puede pasar en la vida, pero hay que saber y querer verlo. ¿Queremos ver qué de bueno y positivo nos traen nuestros amigos venezolanos?, ¿queremos reexaminarnos a la luz de los cambios que se han producido a partir de la inmigración? Hay cambios que no dependen de nosotros como individuos, pero lo que siempre va a depender de cada uno de nosotros es cómo reaccionamos ante esos cambios. Nosotros decimos, nadie más.

 

 

Foto: da internet

Foto: da internet

 


 

Nadia Ayvar Iparraguirre*

Nadia Ayvar Iparraguirre – #ConcretaMente – www.segniconcreti.org

Nadia Ayvar, nacida en Perú el 4 de mayo de 1985. Licenciada en Comunicaciones y Magister en Liderazgo. Consultora en comunicación interna y cultura. Ama leer en el parque, las conversaciones de café y las caminatas en buena compañía. Escribe para compartir un poco de sí con el mundo, con la esperanza de contribuir con cambios sociales y personas felices. 

 

 

 

 

 

 

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